miércoles, 1 de mayo de 2013

Liberando libros

Liberando libros.

 De las actividades realizadas con motivo del Día Mundial del Libro, celebrado el pasado 23 de abril (y durante toda esa semana), la única que me ha motivado a escribir una entrada ha sido la realizada en Villena (Comunidad Valenciana) por los alumnos y profesores del IES Navarro Santafé. La tarea de estos alumnos consiste en escoger alguno/s de los libros que más le hayan gustado y distribuirlos por diferentes puntos de la ciudad: parques, cafeterías, paradas de autobús... para que sean encontrados y recogidos por cualquier curioso lector. Los libros incluyen una nota con la descripción del proyecto y las instrucciones para seguir la cadena, pues al acabar de leerlo, el lector tiene la tarea de volver a dejarlo en otro punto de la ciudad, enviando un mensaje (a una dirección albergada en el interior del libro) con la nueva ubicación (para tenerlo localizado).

¡Lee y libera!
 Pero esta actividad no es invento suyo. Concretamente, viene de un proyecto llamado BookCrossing. Dicha iniciativa es básicamente lo que he explicado antes solo que sin límites geográficos. Vivas donde vivas. Aquí, también hay que hacer un proceso previo antes de liberar el libro, registrándolo en la web de BookCrossing y etiquetándolo. Pero ahí no queda la cosa, tras registrar y liberar los libros, se pueden añadir "notas de liberación" para que otras personas vayan "de caza" tras consultar la lista "en la jungla", donde se pueden ver los diferentes puntos en los que se encuentran los libros.

 A la vista está que esta iniciativa es muy positiva para el fomento de la lectura. Es emocionante, divertida y solidaria. Explota esa sensación que muchos tenemos al acabar un libro que nos ha gustado mucho, esa sensación que hace que quieras compartirlo con todo el mundo. O quizás, aquel libro que no te convenció demasiado y piensas que tal vez otros lo valoren más.

 Y mientras escribo sobre esto me viene a la memoria una iniciativa parecida que vi hace un tiempo a través de una imagen en Facebook. Según la descripción de la misma y lo que se podía apreciar contemplándola,
"Biblioteca callejera" en Alemania
consistía en una especie de "bibliotecas en la calle", presentadas en una especie de estante (por llamarlo de algún modo) con una serie de compartimentos llenos de libros. Estos libros puedes llevártelos libremente, leerlos y luego devolverlos o dejar un libro tuyo en su lugar. Más tarde quedé sorprendido al verlo en mi propia ciudad (aunque a diferencia del que se ve en la imagen, era de plástico y con forma cuadrangular).

 También es cierto que estas actividades son un poco idílicas. En efecto, parece ser que en algunos sitios funcionan, pero en otros no tienen tanta acogida y sobre todo, existe el riesgo de que los objetos sean maltratados por los ciudadanos, ya sea con más o menos conocimiento (en el caso de los niños, por ejemplo). Y esto mismo es lo que ocurrió en mi ciudad con el mueble compartimentado que acabo de comentar. Los libros aguantaron poco tiempo y fueron sustituidos por basura de todo tipo. Una lástima, pero así son las cosas, es difícil concienciar a todo ciudadano para que respete estos valiosos objetos y aprecie estas beneficiosas actividades.

¿Qué demonios es esto?

No hay comentarios:

Publicar un comentario